Con María Auxiliadora: oración, encuentro y diálogo. Resuena el aliento del Papa a los católicos en China

En la víspera de la fiesta litúrgica de la Santísima Virgen, en su advocación de María Auxiliadora, resuenan las palabras del Papa Francisco, en la cita para el rezo del Regina Coeli, del VI domingo de Pascua.
Invitando a todos a unirnos en la oración, -  en especial en la celebración de Nuestra Señora en el Santuario de Sheshan - el Papa alentó a los católicos en China a elevar la mirada a María, invocando su ayuda para discernir la voluntad de Dios sobe el camino de la Iglesia en esa nación:  
«El próximo 24 de mayo, todos nos uniremos espiritualmente a los fieles católicos en China, en la celebración de la Bienaventurada Virgen María ‘Auxilio de los Cristianos’, venerada en el Santuario de Sheshan en Shanghái. A los católicos chinos les digo: elevemos la mirada a María nuestra Madre, para que nos ayude a discernir la voluntad de Dios acerca del camino concreto de la Iglesia en China y nos sostenga en acoger con generosidad su proyecto de amor. María nos alienta a ofrecer nuestra contribución personal para la comunión entre los creyentes y para la armonía de toda la sociedad. No olvidemos testimoniar la fe con la oración y con el amor, manteniéndonos abiertos al encuentro y al diálogo, siempre»
Benedicto XVI dirigió su dirigió su “Carta a los Obispos, a los presbíteros, a las personas consagradas y a los fieles laicos de la Iglesia católica en la República Popular China” con su “amor de padre” y su “cercanía”.
Fechada el 27 de mayo, Solemnidad de Pentecostés del año 2007, y publicada el 30 de junio del mismo año, el Papa Joseph Ratzinger sellaba su Carta presentando una Jornada de oración por la Iglesia en China: el día 24 de mayo, fiesta litúrgica de la Santísima Virgen María, Auxilio de los Cristianos.
Y escribió una oración a Nuestra Señora de Sheshan:
Virgen Santísima, Madre del Verbo Encarnado y Madre nuestra,
venerada con el título de ‘Auxilio de los cristianos’ en el Santuario de Sheshan, a la que se dirige con devoción toda la Iglesia en China,
hoy venimos ante ti para implorar tu protección.
Mira al Pueblo de Dios y guíalo con solicitud maternal
por los caminos de la verdad y el amor, para que sea siempre
fermento de convivencia armónica entre todos los ciudadanos.
Con el dócil ‘sí’ pronunciado en Nazaret tú aceptaste que
el Hijo eterno de Dios se encarnara en tu seno virginal
iniciando así en la historia la obra de la Redención,
en la que cooperaste después con solícita dedicación,
dejando que la espada del dolor traspasase tu alma,
hasta la hora suprema de la Cruz, cuando en el Calvario permaneciste
erguida junto a tu Hijo, que moría para que el hombre viviese.
Desde entonces llegaste a ser, de manera nueva, Madre
de todos los que acogen a tu Hijo Jesús en la fe
y lo siguen tomando su Cruz.
Madre de la esperanza, que en la oscuridad del Sábado Santo saliste
al encuentro de la mañana de Pascua con confianza inquebrantable,
concede a tus hijos la capacidad de discernir en cualquier situación,
incluso en las más tenebrosas, los signos de la presencia amorosa de Dios.
Señora nuestra de Sheshan, alienta el compromiso de quienes en China,
en medio de las fatigas cotidianas, siguen creyendo, esperando y amando,
para que nunca teman hablar de Jesús al mundo y del mundo a Jesús.
En la estatua que corona el Santuario tú muestras a tu Hijo
al mundo con los brazos abiertos en un gesto de amor.
Ayuda a los católicos a ser siempre testigos creíbles de este amor,
manteniéndose unidos a la roca de Pedro sobre la que está edificada la Iglesia.

Madre de China y de Asia, ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
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