No hay futuro posible para Argentina sin reconciliación, afirma Arzobispo

BUENOS AIRES, 08 Nov. 16 En medio de los desafíos sociales que enfrenta Argentina, como el flagelo de la droga, el Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, Mons. José María Arancedo, afirmó que "la reconciliación mira al pasado, ciertamente, pero es camino y profecía de una sociedad nueva", e insistió en advertir que "no hay, por lo mismo, futuro posible de una Patria de hermanos sin espíritu de reconciliación".
En la Misa de apertura de la 112° asamblea plenaria de los obispos, el también Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), dijo que la reconciliación de los argentinos sigue siendo "un tema pendiente" e invitó al casi centenar de prelados a ponerse bajo el amparo de la Virgen María.
Su "cercanía y sensibilidad es una escuela que nos enseña a asumir las necesidades materiales y espirituales de nuestros hermanos, sobre todo los más necesitados", dijo.
"Cuando hablamos de reconciliación lo hacemos desde el Evangelio y la dignidad de la persona humana. La reconciliación no es impunidad ni debilidad, ella necesita de la verdad y del ejercicio de una justicia respetuosa de las garantías constitucionales, en la que todos se sientan incluidos. Cuando abrimos nuestra mente y nuestro corazón al valor humano, espiritual y social de la reconciliación caminamos en la justicia hacia la concordia", aseveró.
Mons. Arancedo lamentó la "historia de desencuentros y heridas" entre los argentinos, al considerar que "necesitan ser sanadas", y explicó que con "este espíritu" fue que el Episcopado decidió "ordenar y disponer" los archivos de la última dictadura militar.
El Arzobispo afirmó asimismo que "para alcanzar una sociedad más justa e inclusiva, es necesario junto a la presencia activa del Estado, el compromiso de una dirigencia capaz de salir de una cultura individualista encerrada en sus intereses, para abrirse a las exigencias de la solidaridad y el bien común", afirmó y advirtió: "la pobreza no es solo un tema económico, es también un tema moral y cultural".
Mons. Arancedo consideró que "esta deuda social reclama caminos que permitan cubrir tanto las necesidades básicas como la creación de trabajos dignos que, junto a la educación y capacitación, eleve y aliente proyectos de vida, de modo especial en los jóvenes".
"Conocemos la realidad de la pobreza y las dificultades en las que viven muchos hermanos nuestros. Sabemos que la situación social sigue siendo difícil, incluido especialmente el flagelo del narcotráfico con su secuela de destrucción y muerte", aseguró.
El Prelado pidió dar gracias a Dios por tantos "momentos fuertes y fecundos" vividos en este Año de la Misericordia, y citó entre otros la celebración del XI Congreso Eucarístico Nacional en Tucumán, al que consideró "una fiesta de fe eucarística y comunión eclesial", la beatificación de Mama Antula y la canonización del Cura Brochero, ya nombrado patrono del clero argentino.
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