Mons. Arancedo: "La celebración de la Pascua tiene un sentido personal, pero también social"

El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, recordó que con el Domingo de Ramos comienza "la celebración mayor de nuestra fe, la Semana Santa" y aseguró que el misterio de la Pascua "sólo se explica en el marco del amor de Dios y en la obediencia de Jesucristo, que es un acto de amor a su Padre y a la misión que le ha encomendado". 

"Este hecho es la manifestación mayor del amor providente de Dios por cada uno de sus hijos. En la Pascua no recordamos un hecho del pasado, actualizamos sacramentalmente el misterio que celebramos", subrayó y agregó: 
"Descubrirnos como destinatarios de este acontecimiento que vamos a celebrar en la Semana Santa, es el comienzo de una participación activa y fructuosa. No somos en la Iglesia espectadores de lo que vivió Jesucristo en los últimos momentos de su vida, sino testigos de un acontecimiento que nos tiene como destinatarios". 

El prelado sostuvo que "la obra de Dios tiene fuerza en sí misma, pero necesita para hacerse fecunda de nuestra apertura y disponibilidad. El amor y la acción de Dios llaman a la libertad del hombre. Esta es nuestra grandeza, así nos ha creado Dios, pero también nuestra responsabilidad. Dios no busca seguidores ciegos sino hombres y mujeres libres, que lo escuchen y lo sigan" y pidió que en esta Semana Santa los católicos sepan abrirle al Señor "las puertas de nuestro corazón, de nuestras familias y comunidades". 

"La celebración de la Pascua tiene un sentido personal, pero también social. El triunfo de Jesucristo sobre el pecado es el comienzo de una vida nueva, por ello no está llamado a quedarse en la intimidad de cada persona. Hay una dimensión social, y diría cósmica, que debe estar presente en la celebración de la Pascua. Recordemos que es el mundo creado por Dios el objeto de la venida de Jesucristo. La Pascua tiene por finalidad la 'recreación' del mundo. Esta obra de la recreación tiene en Jesucristo su centro, pero en el hombre su continuidad y realización. Es el hombre, soy yo, el que está llamado a participar de esta mediación salvífica que nace en Jesucristo y necesita de mi compromiso para hacerse realidad en la historia. Dios actúa a través del hombre". 

Monseñor Arancedo advirtió que "la celebración de la Pascua no puede quedar, por lo tanto, en la intimidad de mi vida, sino que debe llegar a mis relaciones para alcanzar su madurez cristiana y ser principio de un mundo nuevo". 

"¡Qué triste la celebración de una Pascua que no despierte en nosotros el deseo y el compromiso de transformar mi vida y mis relaciones¡", concluyó.+
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