Mons. Lozano: "No alcanza un día para homenajear a la mujer"

El obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, señaló tres situaciones que requieren crecer en conciencia y compromiso firme de cambio: la violencia doméstica, la esclavitud de la trata, la injusticia en el trabajo. 

"Muchas mujeres son maltratadas en la casa por el varón. Agresiones verbales, morales y físicas son padecidas con frecuencia sin que haya en todos lados caminos accesibles y eficaces de denuncia de estos atropellos. Se percibe que los medios comunicación social se hacen eco tardíamente cuando hay lesiones físicas, daños irreparables y, en muchos casos, la muerte", advirtió y agregó: "En este contexto es alarmante la cantidad de niñas y adolescentes que sufren abuso sexual en sus hogares. A veces, familiares directos; otras, padrastros o hermanastros, o hasta vecinos". 

El prelado lamentó que "de esto poco se estudia y menos todavía se dice. Habría que realizar alguna campaña que con intensidad y claridad aliente a los niños a contar el infierno que sufren en silencio y con total impunidad, a menudo con silencio cómplice". 

Al referirse al flagelo de la trata para la explotación laboral y sexual que fue denunciado reiteradamente por el cardenal Jorge Bergoglio, ahora Francisco, y recordó que en un encuentro en el Vaticano para visibilizar esta problemática, el pontífice animó "a cuantos están empeñados a ayudar a los hombres, mujeres y niños esclavizados, explotados, abusados como instrumentos de trabajo o de placer y, a menudo, torturados y mutilados”. 

Monseñor Lozano indicó que la otra injusticia está relacionada con la remuneración laboral y señaló que "por realizar el mismo trabajo, el salario de la mujer suele ser menor que el de un varón. Un desafío particular nos presentan las mujeres jefas de hogar. Además de trabajar para procurar el sustento, al llegar a casa tienen por delante los quehaceres del hogar, revisar las tareas y los cuadernos de los hijos". 

"Un homenaje a ellas no alcanza con un día al año, sino todos los días del año. Cuidar a la mujer es cuidar a la familia y a la sociedad. ¿Te acordás de la hermosa canción 'Las manos de mi madre'? Ella expresa cálido reconocimiento, gratitud, ternura... Y en las comunidades cristianas, muchas tareas están en sus manos generosas. La catequesis, la atención de los pobres, la animación litúrgica, la docencia, la misión en los barrios... Demos gracias a Dios por tanta servicialidad", concluyó
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