Mons. Arancedo: “La fe es una gracia para agradecerla y vivirla”

El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, afirmó que “no debemos confundir la fe cristiana con un deísmo o con algo trascendente. Se trata del encuentro con una Persona, Jesucristo, que es su principio, su centro y plenitud, Él es: ‘el iniciador y consumador de nuestra fe’”. 

Al reflexionar sobre el evangelio de la Transfiguración, en el que se afirma “Éste es mi Hijo muy querido, escúchenlo”, el prelado explicó que “esto nos habla de la divinidad de Jesucristo y del camino elegido por Dios” e indicó que “Dios nos habló en su Hijo, nos queda ‘escucharlo’ y ahondar en su Palabra”. 

“Ella es la fuente de la fe que orienta la vida y la conducta del cristiano. No estamos a la espera de nuevas revelaciones o mensajes, sino que caminamos con la certeza de la Palabra de Jesucristo”, subrayó e insistió en afirmar que “la fe cristiana no nos exime del trabajo de avanzar con nuestra inteligencia en el conocimiento más pleno de la verdad, como en el desarrollo de la ciencia, la cultura y el arte”. 

“Ella no nos hace ciudadanos de un mundo del pasado sino testigos de una verdad que siempre está en camino hacia su plenitud. Tampoco es algo mágico o un recetario de respuestas. Sí nos descubre la vocación plena del hombre como hijo de Dios”, agregó. 

El arzobispo santafesino recordó la “luminosa expresión” del Concilio Vaticano II que dice: “El misterio del hombre sólo se esclarece a la luz de misterio del Verbo encarnado” y advirtió: “La fe no es un don para guardarlo y conservarlo sino una gracia para agradecerla y vivirla, para crecer en su sabiduría y comunicarla”. 

Tras el optimismo con el que San Pablo ve a los primeros cristianos, indicó que cuando le dice a los Corintios “todo es de ustedes” la vida, la familia, el trabajo, la ciencia, la diversión, todo, pero les agrega: “Ustedes son de Cristo”. 

“Esto último no es una limitación sino un plus que valoriza la existencia y el obrar cristiano, es decir, hay un modo cristiano de vivir la familia, el amor, la política, el trabajo…. Jesucristo es la fuente en la que el cristiano recibe la vida de Dios y, en ella, encuentra las razones que dan sentido y esperanza a su vida”. 

Por último, monseñor Aranceso puntualizó que “no se trata de recibir una doctrina sino de hacernos partícipes de su misma Vida. Este encuentro con Jesucristo era el comienzo de un camino nuevo. Esto era lo esencial para los primeros cristianos”.
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