Pasó a la historia como “el incrédulo” pero el apóstol Tomás nos puede ayudar: es testigo excepcional de la resurrección

(RV).- Pasó a la historia como “el incrédulo”, sin embargo nos puede ayudar mucho, porque el apóstol Tomás es un testigo excepcional de la resurrección. El Papa Francisco dijo que los discípulos de Jesús, aún después de ver el sepulcro vacío estaban con “el corazón cerrado de la tristeza, la tristeza de una derrota, el Maestro, su Maestro, aquel que tanto amaban ha sido justiciado y muerto y de la muerte no se regresa.”
Y yo entiendo que Tomás se había mantenido relativamente cerca como para ver que la flagelación hasta el límite no mató a Jesús y tampoco el camino con la cruz a cuestas y las caídas. Pero él como otros, vieron que los tres clavos que lo traspasaron y el "lanzazo" final, sí lo mataron y que de la cruz a Jesús lo bajaron muerto. Por eso, cuando los otros le dicen que está vivo manifiesta, "si no veo los huecos de los clavos y no meto la mano en su costado no creeré".
Es tan grande la misericordiosa ternura de Jesús con sus discípulos que ocho días después Jesús se les presenta, llama a Tomás, le muestra las llagas y le pide que meta los dedos en los huecos de los clavos y la mano en el hueco del pecho hasta el corazón.
Tomás cayó en tierra confesando: “Señor mío y Dios mío".
¿Qué pienso yo de Jesús?, ¿Le creo a este testigo imponderable?
Papa Francisco ha repetido hablando de llagas de Jesús son llagas de misericordia, porque Jesús se las quiso quedar. Aún resucitado y se las muestra al Padre para que nos perdone.
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