Fiesta de la Virgen del Valle: Mons. Urbanc pidió a la “Morena” fortaleza y claridad para los laicos

El obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, presidió este domingo la misa solemne de cierre de las festividades en honor de Nuestra Madre del Valle, en el altar mayor de la catedral basílica, desbordada de fieles y peregrinos, donde pidió a la “Virgen Morena” que derrame “abundantes gracias divinas sobre todos los laicos que aún no se percatan de la sublime vocación que tienen desde el día de su bautismo, y que les conceda a ustedes que la honran en esta Misa la fortaleza, la claridad y el gozo de anunciar la presencia operante del Reinado de Dios”. 

Tras recordar que hace cuatro meses comenzó el Año Diocesano de los Laicos, rogó “que las familias de ustedes sean auténticas y generosas promotoras de las vocaciones sacerdotales, misioneras y consagradas”. Texto completo de la homilía 

Luego de la celebración litúrgica, que se transmitió en directo a través de Radio María, el prelado veneró a la Santísima Virgen del Valle ante su trono y dio la bendición final a los devotos y peregrinos. 

Procesión solemne 
En la tarde del domingo 19 de abril, cientos de personas participaron de la solemne procesión con la imagen de Nuestra Señora del Valle, en el cierre de las fiestas patronales de este año dedicado a los fieles laicos. 

La tradicional ceremonia se inició a las 17.30 con la salida de la imagen centenaria de la Virgen en brazos de monseñor Urbanc, acompañado por el clero diocesano, desde el presbiterio hasta el atrio del templo catedralicio, para recibir el emocionado saludo de las delegaciones de peregrinos, misachicos, instituciones civiles y eclesiales, que pasaron frente a la Madre Morena. Entre cantos y vivas se desplazaron por Sarmiento continuando por República hacia el oeste. 

A las 18, monseñor Urbanc colocó la imagen mariana en la urna preparada con flores blancas, para dar inicio a la procesión, y se encolumnó junto a los sacerdotes del clero catamarqueño, religiosas y seminaristas para caminar junto a la Madre del Valle. 

Desde la Casa de Gobierno, se sumaron a la marcha procesional la gobernadora de Catamarca, Lucía Corpacci; el intendente de San Fernando del Valle de Catamarca, Raúl Jalil, junto con miembros de sus respectivos gabinetes, autoridades legislativas, judiciales y de las fuerzas de seguridad. 

En el recorrido se rezó el rosario, poniendo como intención general a los fieles laicos, quienes son la opción preferencial de este año en la Iglesia en Catamarca, dentro de la Misión Diocesana Permanente, camino a los 400 años del hallazgo de la venerada imagen, que se cumplirán en el 2020. 

Las plegarias y los cantos acompañados por aplausos se hicieron sentir a lo largo del trayecto, que comprendió la calle República hasta el Paseo General Navarro o Plaza de la Coronación (La Alameda), las calles San Martín, Rivadavia y República hasta el Paseo de la Fe. Mientras avanzaba la peregrinación, los vecinos apostados en techos de las viviendas saludaban el paso de la Madre. 

Gratitud, peticiones, alabanzas y esperanzas fueron depositadas en la Virgen Morenita, que luego de girar alrededor de la plaza 25 de Mayo, fue recibida con los acordes de la Banda de Música de la Policía de la Provincia, pañuelos flameando y la emoción reflejada en los rostros de los devotos y peregrinos. 

De regreso frente a su santuario, fue colocada nuevamente en el trono, mientras era vivada por la multitud que no cesaba de darle gracias por su maternal protección. 

En su mensaje, el obispo pidió el cuidado de niños y adolescentes, reclamó a los adultos coherencia al expresar la fe, exigió respeto por los ancianos y, en un año electoral, puso a la Patria bajo el amparo de la Virgen. 

“Querida Madre del Valle, consíguenos de parte de tu amado Hijo Jesús, un vivo horror al pecado y un firme deseo de ser cada día más coherentes con la gracia recibida en el Bautismo, de modo que de verdad cada uno sea un auténtico discípulo-misionero de Jesucristo, que sabe dar razones de su esperanza a quien se lo pida, para que todos tengan Vida Plena en Él y así reine la paz, el amor, la verdad, la justicia, la evangélica libertad, la fraternidad, la prosperidad, la alegría y la unidad en el mundo. Y que en todas las familias cristianas se promuevan y se cuiden las vocaciones a la vida sacerdotal, consagrada y misionera, sobre la base de santos esposos que celebran diariamente el sacramento del matrimonio y que viven en plenitud la caridad cristiana con todos”, concluyó. Texto completo del mensaje 

Homenaje a la Patria 
Posteriormente, se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino en homenaje a la Patria bicentenaria y luego se arrió la bandera. 

Antes de la bendición final, se renovó la consagración del pueblo catamarqueño a la Santísima Virgen del Valle. 

El rector del santuario mariano, presbítero José Antonio Díaz, anunció la bendición final y la indulgencia plenaria concedida en nombre del papa Francisco a quienes hayan participado de estas fiestas, y hayan recibido los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía. 

Bajo una lluvia de pétalos y fuegos artificiales, la sagrada imagen ingresó a su santuario en brazos de monseñor Urbanc y escoltada por la Guardia de Honor de la Policía de la Provincia, mientras era saludada con los pañuelos en alto, lágrimas de emoción y alabanzas hechas canción. 

Bendición de embarazadas y renovación de las promesas matrimoniales 
Durante la noche del sábado 18 de abril rindieron su homenaje a la Virgen del Valle las familias cristianas, miembros de la Pastoral Familiar Diocesana, el Movimiento Familiar Cristiano, grupos eclesiales al servicio de la Vida: Grávida, Renacer, Faviatca (Familiares de Víctimas de Accidentes de Tránsito), embarazadas y adictos recuperados. 

Monseñor Urbanc presidió la misa en la catedral-basílica, donde les recordó a las familias que tienen “la misión de ser cada vez más explícitamente lo que es, ‘comunidad de vida y amor’, en una tensión que, al igual que para toda realidad creada y redimida, hallará su cumplimiento en el reino de Dios”. 

“Los sufrimientos diarios en cada familia son participación en los dolores redentores del Hijo de Dios encarnado. Pero a su vez se convierten, si no se los rehúye, en prenda de salvación y participación en la Resurrección y Glorificación de Jesús”, sostuvo. 

Finalizada la reflexión se procedió a la bendición de embarazadas y a la renovación de los votos matrimoniales por parte de las parejas presentes. Texto completo de la homilía.
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