Mons. Barreto: “Renovemos nuestro compromiso en defensa de la vida y dignidad de cada peruano”


“Al conmemorar el próximo aniversario patrio, es una oportunidad para renovar nuestro compromiso en defensa de la vida y dignidad de cada peruano y peruana, especialmente de aquellos afectados que buscan alternativas para una solución digna, saludable y justa”, es la invitación y pronunciamiento de Mons. Pedro Barreto Jimeno, S.J., Arzobispo de Huancayo, Perú, ante la situación apremiante en la zona minera de La Oroya, ubicada en la región central de este país.
Histórico problema laboral
A pocos días de la celebración del 195 Aniversario de la Independencia del Perú y la ceremonia de juramentación del electo Presidente de la República, el próximo 28 de julio; el Arzobispo de Huancayo, elevó su voz e hizo un llamamiento al Sr. Pedro Pablo Kuczynski, Presidente electo de este país. En su pronunciamiento, Mons. Barreto recuerda que “en la ciudad de La Oroya se vive un grave e histórico problema laboral y socio ambiental que si no se soluciona de manera adecuada afectará gravemente la vida de las personas y de las generaciones futuras por nuestros irresponsables retrasos”.
La Iglesia y la defensa de la dignidad de la persona
Por ello, la Iglesia preocupada, por un lado por la calidad de vida de las personas y el cuidado de nuestra casa común; y por otro lado por la posibilidad de un trabajo digno y remunerado, señala que, “el Estado, las empresas, la sociedad y las iglesias, tienen la obligación de buscar el bien común sobre el interés económico de grupo”. Ya que las exigencias ambientales – afirma el Prelado – no pueden flexibilizarse a favor de intereses económicos, poniendo en riesgo la salud y la vida de las personas. Asimismo, la preocupación laboral debe garantizar un trabajo digno y una justa indemnización.
Progreso y Bien Común
“En este marco nacional, la Iglesia, agrega Mons. Barreto, guiada por el Evangelio de la misericordia y por el amor al hombre, reconoce la importancia de las industrias extractivas y el servicio que pueden brindar a la población, a la economía y al progreso de la sociedad. Por estos motivos, no puede ser indiferente a las angustias, tristezas y preocupaciones por la falta de trabajo; así como su aporte al Bien Común, que presupone el respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos básicos e inalienables ordenados a su desarrollo integral”.
Pronunciamiento del Arzobispo
Por lo cual, Mons. Pedro Barreto invoca al gobierno a tener muy en cuenta, “la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad”. A la empresa Doe Run Perú, a los acreedores, entre ellos el Estado Peruano, “a buscar el bienestar de los trabajadores y el cumplimiento de los estándares ambientales internacionales y nacionales para que así se logre una mejor calidad de vida de la población presente y futura”. A todos los peruanos, especialmente a los pobladores de La Oroya, a “privilegiar su dignidad como personas buscando una economía que respete el desarrollo humano integral”.
(Renato Martinez – Radio Vaticano)
Texto completo de la Posición del Arzobispado de Huancayo – Perú
1 . Vivimos actualmente, en la ciudad de La Oroya un grave e histórico problema laboral y socio ambiental que si no se soluciona de manera adecuada afectará gravemente la vida de las personas y de las generaciones futuras por nuestros irresponsables retrasos.
2. La Iglesia está preocupada por la grave disyuntiva que se plantea ante el futuro del Complejo Metalúrgico de La Oroya (CMLO). Por un lado la calidad de vida de las personas y el cuidado de nuestra casa común; y por otro lado la posibilidad de un trabajo remunerado, las ganancias de las empresas y los impuestos que recibe el Estado. En ambos, casos hay personas que se benefician y otras que son afectadas.
3. Asumimos con el Papa Francisco, citando a San Juan Pablo 11, que: «No sería verdaderamente digno del hombre un tipo de desarrollo que no respetara y promoviera los derechos humanos, personales y sociales, económicos y políticos, incluidos los derechos de las naciones y de los pueblos» (LS, 93). Por tanto el Estado, empresas, sociedad e iglesias, tienen la obligación de buscar el bien común sobre el interés económico de grupo.
4. La calidad del aire es esencial para la vida, la salud y el trabajo de las personas. Actualmente los pasivos ambientales siguen generando impactos en la salud y el ambiente, especialmente a los niños.
5. El problema del proceso de venta del CMLO exige la adecuación de la calidad del aire a 80 ug/m3 para La Oroya, Ilo y Arequipa (Decreto Supremo No 006-2013 MINAM), pese a que en el resto del país la exigencia es a 20ug/m3 como nivel máximo de dióxido de azufre (Decreto Supremo No 003-2008 MINAM).
6. Las licitaciones para la venta del CMLO han quedado desiertas al no haber postores interesados. Los inversionistas, para comprar los activos de Doe Run Perú, exigen: la flexibilización laboral, modificar los Estándares de Calidad Ambiental del Aire (ECA) y la remediación de los pasivos ambientales.
7. Las exigencias ambientales no pueden flexibilizarse a favor de intereses económicos, poniendo en riesgo la salud y la vida de las personas. Asimismo, la preocupación laboral debe garantizar un trabajo digno y una justa indemnización.
8. En este marco nacional, la Iglesia, guiada por el Evangelio de la misericordia y por el amor al hombre, reconoce la importancia de las industrias extractivas y el servicio que pueden brindar a la población, a la economía y al progreso de la sociedad (cfr. LS 129).
9. Asimismo, la Iglesia no puede ser indiferente a las angustias, tristezas y preocupaciones por la falta de trabajo. Especialmente cuando se vulneran los derechos humanos y no se respetan los Estándares de Calidad Ambiental (ECAS), los Límites Máximos Permisibles (LMP) y las normativas legales vigentes. Esta situación genera daños laborales, sociales y ambientales en nuestra región Junín y de manera específica en la ciudad de La Oroya. “Quienes sufrirán las consecuencias que nosotros tratamos de disimular recordarán esta falta de conciencia y de responsabilidad” (LS 168).
1 O. Por estos motivos, no debe pesar en la legislación peruana una visión utilitarista o economicista, sino una seria valoración técnica y ética. Esto exige un análisis real de los riesgos y de los beneficios hipotéticos de una actividad extractiva; así como su aporte al Bien Común, que “presupone el respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos básicos e inalienables ordenados a su desarrollo integral” (LS 157).
Por lo cual invocamos:
• Al señor Pedro Pablo Kuczynski presidente electo del Perú: el gobierno debe tener muy en cuenta el mandato constitucional: “La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y el Estado” (Art. 1 °).
• A la empresa Doe Run Perú, a los acreedores, entre ellos el Estado Peruano: busquen el bienestar de los trabajadores y el cumplimiento de los estándares ambientales internacionales y nacionales para que así se logre una mejor calidad de vida de la población presente y futura.
• A nuestros hermanos y hermanas de La Oroya: privilegien su dignidad como personas buscando una economía que respete el desarrollo humano integral.
Al conmemorar el próximo aniversario patrio, es una oportunidad para renovar nuestro compromiso en defensa de la vida y dignidad de cada peruano y peruana, especialmente de aquellos afectados que buscan alternativas para una solución digna, saludable y justa.
La Iglesia mantiene viva la esperanza ya que “en el corazón de este mundo sigue presente el Señor de la vida que nos ama tanto. Él no nos abandona, no nos deja solos, porque se ha unido definitivamente a nuestra tierra, y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos. Alabado sea” (LS, 245).
Arzobispado de Huancayo, 24 de julio de 2016
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