Mons. Zecca: “Necesitamos hacer realidad el clima de unidad y fraternidad en la patria”

El arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, presidió hoy el tedeum por el bicentenario patrio en la catedral Nuestra Señora de la Encarnación, donde delante del presidente Mauricio Macri y otras autoridades nacionales y provinciales, llamó a hacer realidad en el país el clima de unidad, fraternidad y comunión que soñaron los Padres de la Patria. 

El prelado advirtió, sin embargo, que “el ideal de vivir la Argentina como una gran familia, donde la fraternidad, la solidaridad y el bien común incluyan a todos los que peregrinamos en su historia, está muy lejos de haberse alcanzado”. 

Monseñor Zecca destacó que este "no es un día para ahondar en la grieta, sino para recoger en el pasado líneas inspiradoras de vida y para agradecer, celebrar y mirar hacia adelante”, y luego hizo una reflexión sobre el valor de la libertad. 

“Los argentinos tenemos ante nuestros ojos el desafío de comenzar el tercer centenario haciendo de la libertad la piedra de toque de una sociedad verdaderamente pluralista y democrática”, afirmó, y agregó: “Pero para ello hemos de redescubrir el sentido de la ley, de las instituciones, de la autoridad – que no es autoritarismo -, del capital, del trabajo y, desde luego, del delicado equilibrio que debe haber entre verdad, diálogo y consenso”. 

“No hay consenso sino donde hay diálogo y no hay diálogo sino donde hay una verdad anterior y superior al diálogo de la que nadie es dueño. Desde luego que en democracia las leyes y, en general, las opciones prudenciales, se deciden por mayoría. Pero la mayoría no tiene siempre la razón porque el consenso – aun supuesto que en todos los casos lo hubiera – no crea la verdad”, sostuvo. 

Monseñor Zecca afirmó también que "la libertad no está exenta de riesgos y de concepciones falaces" y advirtió que "la aparente licitud de todo, la libertad absoluta, es una ilusión que lleva a la esclavitud". 

"La búsqueda desenfrenada del poder, del placer, del dinero, del dominio de la naturaleza sin respetarla conducen, irremediablemente, a la esclavitud expresada de diversas maneras: la primacía de la razón tecnológica sobre la ética que lleva a la injusticia y al hambre a que son condenados pueblos enteros; la dependencia de la droga, del alcohol, la falta de educación y, consiguientemente, de calificación para el trabajo digno; el narcotráfico, la trata de personas, y tantos otros males”, aseveró. 

"Estos males no son sino expresión de una libertad mal entendida de la que algunos se aprovechan y otros son víctimas", afirmó. 

Monseñor Zecca citó al papa Francisco, quien aseguró que “la Iglesia tiene el derecho y el deber de mantener encendida la llama de la libertad y de la unidad del hombre”, y reclamó que se les reconozca a los católicos esta libertad. 

Asimismo, ofreció en nombre del Episcopado la disposición de los obispos para el “diálogo franco y sincero con todos para construir una cultura del encuentro en la patria sin excluir a nadie sino incluyendo a todos y privilegiando a los más pobres”. 

Al final del tedeum, el secretario general de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Carlos Humberto Malfa, obispo de Chascomús, leyó la carta que el Papa envió a los argentinos por la fecha patria, en la que advirtió que la “patria no se vende” y exhortó a estar cercar de los argentinos "más llagados" por la pobreza, la desocupación y las "esclavitudes" modernas de la trata y la droga. 

En tanto, representantes de distintos credos hicieron una reflexión interreligiosa sobre la fecha patria y luego se rezó la Oración a la Patria que los obispos escribieron en plena crisis 2001-200
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